Por una nueva mirada

Hoy en día, la mujer puede trabajar, puede irse de viaje, puede votar, puede comprarse un vestido. Tiene, a todas luces, independencia económica. ¿Somos libres por ello? Lo que hay debajo pretende lanzar esta pregunta. ¿Cuántas personas, hombres o mujeres, habrán pasado delante de las fotografías que se exponen en esta intervención y habrán sentido asco, repugnancia, se habrán escandalizado ante la visión de unos cuerpos sin depilar? Esto responde a un síntoma muy claro: el cuerpo de la mujer no es libre. Sigue siendo un campo de batalla.

Lo que hay debajo es un proyecto artístico que pretende ahondar en la problemática de la belleza femenina actual. Lo natural y lo artificial en la mujer se ha visto revertido: lo natural es un cuerpo sin vello, sin curvas, sin marca alguna que lo diferencie del resto. Lo artificial es un coño sin depilar, una mujer voluminosa, elementos que han sido excluidos de lo concebido como propiamente femenino. El vello en el hombre es un rasgo de virilidad, es una despreocupación atractiva; en la mujer es una falta de higiene. Creemos que todo esto responde también a una exigencia de mercado: una mujer que no está segura de su cuerpo, de lo que su cuerpo es de forma natural, está abandonada a las tendencias estéticas que dicta el mercado de la moda. Es más: el riesgo que implica toda capacidad de intervención se reduce al campo del consumo; una mujer valiente y decidida, una mujer rebelde, lleva un corte de pelo arriesgado, llama la atención por su forma de vestir, es escuchada por el ruido de sus tacones. No por su voz. La delgadez, la depilación, el maquillaje, la moda, han sido interiorizados como parte del cuidado femenino; lo que es peor, la feminidad se reduce a este cuidado. Lo vemos cada día a través de la publicidad, del cine, de la pornografía. Se nos vende este patrón de belleza como único e irrechazable.

Las fotografías que hoy se exponen, hoy 8 de marzo, hoy día de la mujer,  pretenden desafiar esta imposición. Aquellas personas que hayan pasado por delante de ellas y hayan sentido aversión o rechazo habrán de reparar en la existencia de un canon que nubla su mirada y les impide ver la riqueza y diversidad de los cuerpos. Lo que hay debajo es un reto a su ceguera.

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12 respuestas a Por una nueva mirada

  1. mao se tung dijo:

    Haber si ciertos sectores y movimientos feministas abandonáis de una vez por todas para vuestro beneficio y mejora el discurso liberalizador de la sexualidad, de la imagen y la estética de la mujer -que es, a todas luces y de manera indiscutible diferente a la del hombre y no hay nada de impositivo ni negativo en ello- y os centráis en cuestiones mas relevantes y cruciales: igualdad jurídica y laboral, por ejemplo, que son reivindicaciones tradicional que aun no se han conseguido.

    Vuestro discurso y algunos de vuestros actos, sin acritud, son asquerosos y degradan el noble y justo ideal que defendéis.

    • Que la estética y la sexualidadad femeninas sean distintas a las del hombre no quita que estén fuertemente condicionadas por una estructura heteropatriarcal tan opresiva como la estructura económica y política del capitalismo, que es la que genera la desigualdad jurídica y laboral a la que aludes. Tan condicionada (que no determinada) está una mujer a ser como es en cuanto mujer —esto es, a comportarse como la sociedad entiende que ha de comportarse una mujer y a desear lo que la sociedad entiende que ha de ser el ideal de una mujer—, tan falta de libertad está para escogerse a sí misma, como es perjudicada a la hora de enfrentarse con un sistema jurídico injusto y, especialmente, un sistema capitalista injusto —siento la redundancia.

      Que esta intervención señale un conflicto concreto no significa que olvide que tal conflicto se inserta en una lucha mayor, pero no seas reduccionista. La identidad femenina, el uso y disfrute de su cuerpo, también están oprimidos por la desigualdad de género, porque son tan sociales como el trabajo o el aparato administrativo. De ahí, de confusiones como la tuya, nace la necesidad de intervenciones como la nuestra.

  2. harvarduni dijo:

    ¿Qué quiere decir “estructura heteropatriarcal tan opresiva como la estructura económica y política del capitalismo”? ¿Puede por favor definir el término “estructura heteropatriarcal” con precisión, y explicar por qué se supone que condiciona más a la mujer que al hombre? Entiendo bien cómo el feudalismo, p.e. con el derecho de pernada, reprimió a la mujer más que al hombre. Pero, ¿en qué sentido el capitalismo (el sustituto del feudalismo en las sociedades más avanzadas — que no en España, un país que aún no ha completado la transición al capitalismo industrial) reprime más a la mujer de lo que reprime al hombre?

  3. harvarduni dijo:

    El segundo articulo está bien, aunque es muy discutible (los datos del INEM demuestran que el índice de paro durante la crisis ha crecido sobre todo entre los hombres inmigrantes, considerablemente más que entre las mujeres inmigrantes, o las ‘nativas’).

    En cuanto al primer artículo es una soberana tontería, en mi opinión, que no se sostiene por ningún lado. El capitalismo ha sido la principal forma de empoderación de las mujeres, que al entrar en el tejido productivo han ganado todo un conjunto de derechos de los que carecían, y aún carecen, en las sociedades pre-capitalistas. Además la brecha salarial se va cerrando progresivamente solo en estas sociedades en las que el capitalismo medianamente funciona. Te envío una gráfica que muestra la sorprendente posición de la mujer en España: http://www.economist.com/blogs/graphicdetail/2013/03/daily-chart-3?fsrc=scn/fb/wl/dc/glassceilingindex

    • Primero y ante todo: tener trabajo no implica ser menos precario. Si el paro es mayor en hombres inmigrantes, esto se debe a la explosión de la burbuja inmobiliaria y sus repercusiones en el sector de la construcción (http://www.elmundo.es/mundodinero/2008/03/10/economia/1205150423.html), que es tan precario y esclavizante como el sector de la agricultura, en el que abundan las mujeres, o los trabajos de típicamente femeninos (niñera, mujer de la limpieza, chacha, auziliar de dependientes). No es útil, por tanto, una encuesta que evalúe participación de las mujeres en la vida laboral y no se diga qué condiciones laborales, en comparación con las de los hombres, tiene tal vida.

  4. Leila dijo:

    Enhorabuena por el trabajo, me ha encantado y estoy completamente de acuerdo.

    Lo único que no me gusta y que está muy de moda es atacar a la delgadez. Yo soy muy delgada, pero es que he nacido así y os puedo asegurar de que no me privo de nada, como como una cerda. La obesidad es tan insana como la extrema delgadez, las curvas no tienen por qué ser el canon estético “natural” de la mujer, ¿soy yo menos mujer y tengo menos belleza “real” por ser delgada?

    Por otro lado, creo que el quid de la cuestión está en ser libre para elegir el quitarse pelos o no, el no sentirse forzada a depilarse o el sentirse forzada a no hacerlo. Es natural tener pelos, pero el ser humano hace muchas cosas antinaturales, lo cual no deja de fascinarme: piercings, dilataciones, tintes para el pelo, depilaciones, tatoos. Y a mí eso me encanta, es parte del encanto del ser humano por la transformación.

    Por cierto, una vez nos comentó en clase el profe de latín que en los campamentos romanos, entre los objetos que se encontraban a punta pala, ¡eran pinzas depilatorias! También se echaban aceites en la piel para que las armas resbalaran. Yo no es por nada, pero la imagen que se me viene a la cabeza no es nada despreciable… 😛

    • Muchas gracias, Leila, y creo que todas las que hicimos el proyecto estaríamos de acuerdo contigo. Si se incide en las curvas, es porque es lo que queda excluido, pero claramente lo que aquí se reivindica es la diversidad en los cuerpos —en las fotos hay chicas delgadas y chicas con curvas—, no la subversión del modelo-único actual mediante las curvas.

      En cuanto al vello, no puedo menos que estar de acuerdo de nuevo contigo, si bien me parece que aquí habríamos de tener cuidado. La separación entre lo natural y lo artificial es una frontera social, determinada culturalmente, y por tanto en una sociedad patriarcal también el machismo estará presente en ella. Es claro al comprobar la asociación entre la depilación y el cuerpo infantil, o simplemente al constatar cómo el hombre sí puede escoger entre dejarse o no vello (y no sólo facial), cuando la mujer no puede. Hemos de comprender las causas de cada mandato implícito que se hace a la mujer por serlo, y a partir de ahí, siendo más conscientes, intentar una decisión libre. Pero es difícil, porque la superación de un condicionamiento social siempre lo es. Por ejemplo, si yo comprendo cómo el maquillaje y la depilación son, por un lado, meras operaciones sobre el cuerpo como ornamento (el ejemplo que dabas de los romanos), pero por otro para la mujer el maquillaje o la depliación pasan a menudo de ser ornamento a necesidad, a conditio sine qua non para ser bella, me encontraré constantemente con la pregunta de si me estoy maquillando/depilando porque quiero estar guapa y sin ello no lo estoy, o si lo entiendo como un complemento a mi belleza propia y puedo salir de fiesta sin ello y sentirme atractiva. Probar a meterse al metro en verano, sin depilar y con una camiseta de tirantes, para que todo el mundo pueda disfrutar de tu mata en la axila, y estar así un tiempo para que no se convierta en la excentricidad de un día, en el reto excepcional que te hiciste sino en algo naturalizado, puede ser de ayuda para poder escoger después con mayor libertad. Por ejemplo.

  5. harvarduni dijo:

    Sinceramente, creo que estáis hablando de chorradas y perdiendo el tiempo. Los hombres no podemos vestir faldas (a menos que seamos escoceses y estemos en una ocasión formal). ¿Y qué? ¿Se nos coarta fundamentalmente la libertad? ¿Nos vamos a rasgar las vestiduras por ello? Pues, creo, sinceramente, que no. Mi sentido de libertad personal no está siendo violado por no tener una opción que las mujeres sí tienen sobre algo tan nimio. Hay agresiones mucho peores contra mi libertad, como p.e. tener que soportar a ignorantes hablando de cosas de las que claramente no tienen ni idea.

    Para hacer arte político, y que tenga algún valor, hay que saber de lo que se está hablando. Está claro que vosotras no tenéis ni la más remota idea de lo que estáis hablando. Más bien parece que os han centrifugado el cerebro con consignas dogmáticas (de algún profesor descerebrado, supongo, que los hay, y muchos). Pues, hala, seguid siguiendo ciegamente al líder, y mucha suerte.

  6. mao se tung dijo:

    Dais mucho asco. No follareis en vuestra vida. Sois todas amargadas y feas por eso os dais al marimachismo feminazismo.
    Las mujeres son bellas y guapas por naturaleza. Las mujeres con pelo dan asco. Es una cuestión estética y de higiene objetivamente irrebatible.

  7. [poespam] dijo:

    Jaja, gracias Alberto.
    Algunos todavía se creen que no nacieron recubiertos de la sangre de un coño y que ese coño, bello por naturaleza (entendiendo la naturaleza como la no.alteración) tiene …PELOS!!
    En fin la verdad es que esta clase de comentarios son los que no merecen respuesta así que no digo más, feliz velleza !

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